DA MEDIA VUELTA Y LO ENCONTRARAS
No se muy bien por donde empezar, por mi temblor de piernas, por mi incredulidad, por mi estallido de emociones que no daba crédito a todo lo ocurrido… aún me sigo sorprendiendo con la vida y con otras vidas.
Hace ya cuatro años el día de ayer, mi vida me dio otro giro de dirección, ya que no fui capaz de hacerlo yo. Se me volvió a romper el alma o el corazón no sabría bien que … pero me rompí. Mucho tiempo me ha costado recomponerme, ya no soy la misma y me alegro por ello.
Normalmente llevo puesto unos pendientes que me regaló una de mis abuelas, que linda, me los regaló así, sin más, andaba jugueteando por la habitación y se dio cuenta de que no llevaba pendientes, rápidamente se quitó los que llevaba puesto y los colocó en mis orejas. No olvido esa experiencia, sobre todo el amor que sentí.
No se si te habrá pasado pero las cosas a veces se pierden durante un tiempo y sin saber como vuelven a aparecer, al menos a mí me pasa.
Llevo unos días que me toco las orejas, sintiendo el temor de perder unos de los pendientes, pero con tono altivo me respondía, no importa siempre aparecen.
Hoy me fui de compras con una gran amiga, no es precisamente de las actividades que más me gusta hacer por eso a primera hora de la mañana ya estábamos allí, esperando que abrieran el centro comercial.
Conduciendo ya de vuelta a casa, después de cuatro horas y harta de tiendas, gente y calor, me toqué la oreja izquierda sin saber bien porque y me di cuenta que no estaba el pendiente. Los pensamientos me atropellaban… “no me lo puedo creer” “lo he perdido” “sabía que podía suceder esto y no me los quite” “es imposible encontrarlo después de tantas tiendas en diferentes centros comerciales”. Los di por perdido y empecé a hacerme la idea de que sería imposible que volvieran a mí.
Mi amiga me animó a retroceder y que buscáramos en los probadores que habíamos estado, ¡¡toda una locura¡¡, habían pasado cuatro horas y me decía a mí misma que iba a ser imposible encontrarlos, cuanta gente habría pasado por allí y lo podrían haber cogido.
Y aquí comienzan todas las sincronicidades. Fuimos de tienda en tienda, yo prácticamente sin ganas, rendida y aceptando su perdida. Pero mi amiga viendo lo importante que era para mí, se agachaba de rodillas en todos los probadores para ver si lo encontraba. Llegamos al primer comercio donde me probé ropa, recordaba perfectamente el número de probador al que entré, la tienda tiene al menos treinta probadores, pero yo recordaba que era el número dos y entré y miré hacia el suelo y no veía nada, estaba allí por decir que lo había intentado nada más, pero un pensamiento me vino a mi cabeza; tu amiga se ha agachado por ti en los probadores ¿y tú no lo vas a hacer en este?, y lo hice, por decir que lo había hecho y allí estaba entre dos probadores, ¡no di crédito¡¡¡, mi corazón se puso a mil, las piernas me temblaron y la lagrimas me brotaban desconcertada de todo lo que había sucedido, ¡¡había vuelto a mi¡¡¡ o mejor dicho, estaba esperando a que yo volviera.
Mi cuerpo vibraba, prácticamente votaba y en mi cabeza había una voz que me hablaba con amor y me decía: “No te rindas y sigue buscando las cosas importantes de tú vida, no las des por perdía ya queda poco, estamos contigo apoyándote en este proceso, siéntenos y retoma la confianza de seguir hacia delante. Te hemos avisado de que se te iba a perder y de que volvería a ti, confía y escucha.”
De nuevo de vuelta a casa le agradecía a mi amiga que me aconsejará que retrocediéramos aun estando cansada, de no ser por ella yo no lo habría hecho, lo di por perdido desde el principio.
Vi como todo lo que me había sucedido le servía a ella, para el momento que está viviendo ahora, todo encajaba, todas las piezas del puzle se colocaban, tenía mucha claridad mental y todo lo veía muy claro, todo era por algo y perfecto para su vida también.
Continuamos charlando revisando todo lo acontecido y en un momento miré por el espejo retrovisor de mi coche y ahí estaba él, después de cuatro años sin verlo, precisamente hoy. Sentí y vi como todo quedó atrás, sintiéndome confiada y llena de amor.
«Gallinita ciega, ¿qué se te ha perdido?» «Una aguja y un dedal». «da media vuelta y los encontrarás»
Yo hoy me di la vuelta dos veces.
La primera me reencontré con el acompañamiento, los ánimos, la fuerza y la confianza suficientes para continuar en el camino que hace tiempo decidí tomar.
Y la segunda comprobé que no hay heridas ni en mi corazón ni en mi alma y que estoy llena de amor por la vida.
Doy gracias a los seres que me acompañan y que hacen posible estas experiencias para que pueda ver con más claridad. GRACIAS.



