Smilodon

Mi cuerpo estaba relajado, tumbado en el suelo. La sala estaba llena de otros compañeros que realizaban el mismo ejercicio. Pero mi mente… ¿dónde estaba mi mente? ¿Qué podía hacer con ella? Pues quererla. Tenía que dejarla ir donde quisiera, como un niño encaprichado con ir al parque a jugar. Una vez allí, ya podría empezar a trabajar.

Me dejé llevar por los sonidos de percusión de la música que acompañaba el ejercicio y por las instrucciones del facilitador para guiar la respiración. Poco a poco, mi mente comenzó a hacer menos intrusismo. No sé muy bien qué ocurrió, pero en un instante empecé a vivir una experiencia que me abstrajo de la sala y de toda sensación presente en ella.

Mi visión se volvió panorámica, y mi oído captaba con detalle lo que me rodeaba. Estaba en la ribera de un río, podía sentir la humedad en el aire, escuchar el murmullo del agua y percibir el aroma fresco de la hierba. Los colores a mi alrededor se intensificaron, revelando una belleza y unas sensaciones extraordinarias.

Comencé a andar, moviendo la cabeza de un lado a otro. Algo era diferente. Me sentía más pesada y de menor estatura. Miré hacia abajo y vi dos enormes patas peludas. Al avanzar, oía el crujir de las hojas bajo mis pasos y el poderoso latir de mi corazón. Me sentía fuerte y segura.

De repente, sin saber cómo, mi boca se volvió sanguinolenta. Mi olfato me trajo recuerdos de las matanzas de animales que había presenciado en mi pueblo, evocando sensaciones de asombro y estupor.

De pronto, un estruendo me sacudió, como si un tornado me absorbiera. Desde el exterior, pude observar lo que era: un gigantesco felino con dientes de sable.

Regresé de golpe a la sala, como si fuese Dorothy Gale volviendo de Oz. Mi corazón seguía latiendo con fuerza. Mi cuerpo permanecía inmóvil, embriagado por sensaciones maravillosas y contradictorias, mientras el sabor de la sangre aún permanecía en mi boca.

Esta fue mi primera identificación con un felino. Más adelante, tendría el honor de ser instruida por una mujer estadounidense poseedora de conocimientos ancestrales.

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